Te amo a ti y solamente a ti.
-¿A cuántas más les dices eso?
-En realidad a muchas. A una enojona, a otra celosa, a una muy cariñosa, a una melosa que raya en lo cursi, a una insegura, a una chica bastante alegre, otra triste y una regañona. Todas tú. Tan diferente cada día. Y en todos esos días te amo.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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