Quizás nos hace falta una persona que nos diga que nos vemos bien, que nos quite la pelusa de la ropa, que nos acaricie el pelo hasta dormirnos, que nos diga un "te amo" de veras, solo a nosotros, aunque no tenga razón, que nos mire por horas sin ninguna explicación, que nos abrigue con su calor, y que nos susurre al oído "No sé que me hiciste, pero, no sabes cuanto te adoro".
Quizá necesitamos una persona que ame nuestras virtudes y que se encariñe con nuestros defectos.
Quizás.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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