El amor está en los detalles.
Al dejar pasar el bus para conversar un ratito más.
Al hacer un cumplido para levantar el ánimo.
Al desear un “¡buen día!” con una sonrisa.
Al dedicar una canción porque suena como tú.
Al decir “me encontré con esto, y me acordé de ti.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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