Lo que me gusta de dormir con él es que no tengo tiempo de sentirme sola y, cuando lo hago, siento que el me tiene allí, bien apretada entre sus brazos y sin importar la hora, tengo siempre la oportunidad de besar sus labios y sentir que, al fin, puedo sentirme feliz de tener algo que es mío y que me cuida, para que nunca me vaya a romper, pues él también cuida lo que ama.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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