Qué agresivo y peyorativo suena decirle a un libro “usado”. Deberían venderlos como “leídos”, quizá así la gente los compra (y los lee). De comprar un libro leído nace así un acto de compartir, un acto de derramar sabiduría. ¿Nunca se dieron cuenta que un libro usado tiene olor a tiempo? Es eso lo que los hace únicos.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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