Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres tiran de la mano y los arrastran, es un dolor dulce y una esperanza de volverse a ver.
si llenas todos tus vasos con la misma cantidad de agua, alguno de ellos terminará rebalsando.
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