¿Sabes lo que me deja tranquila?
Que aunque me digan que ser diferente es malo, a mi me gusta ser así.
Las buenas historias no se tratan del común de la gente, sino de aquellas que hicieron o no hicieron lo que era común hacer.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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