No tiene idea de la seguridad que me entregaron todas esas palabras anoche.
Ese abrazo, su mirada, su propuesta.
Tiene eso, de darme paz con tan solo mirarme.
De quitarme la pena en un abrazo.
De darme amor con una sonrisa.
De entregarme metas, de siempre sentirme amada simplemente porque existe.
Él se merece lo mejor.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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