Ya estamos en edad de enamorarnos de verdad, de llorar por decepciones y también, de la risa; ya no estamos para llorar por amores de uno o dos meses, mucho menos para estar con una persona que no sepa, ni quiera saber como hacernos reír.
si llenas todos tus vasos con la misma cantidad de agua, alguno de ellos terminará rebalsando.
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