Me gusta cuando dices tonterías, cuando te concentras en hacer algo, cuando me expresas tu amor mirándome a los ojos, me gustas cuando te relajas en tu patio, cuando ayudas con los trabajos a mi papi, cuando conversas con mi mami, cuando me vas a dejar al paradero, cuando dormimos juntos y nos amanecemos contándonos historias.
Me gustas más cuando eres feliz y se te nota o cuando me das un beso que lo resume todo, cuando ríes o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustas, cuando, lleno de vida, te despiertas y lo primero que haces es decirme: "tengo un hambre feroz esta mañana, voy a empezar con usted el desayuno".
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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