A veces uno amanece con ganas de extinguirse, como si fuéramos velitas sobre un pastel de alguien inapetente. A veces nos arden terriblemente los labios y los ojos y nuestras narices se hinchan y somos horribles y lloramos y queremos extinguirnos.
Así es la vida, un constante querer apagarse y encenderse.
si llenas todos tus vasos con la misma cantidad de agua, alguno de ellos terminará rebalsando.
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