¿Les puedo confesar algo?
Cada vez que lo veo, es tan especial como la primera vez.
Todavía me pongo nerviosa, pero trato de verme tranquila por fuera (aunque siempre termino haciendo alguna idiotez).
Durante cada beso, todavía entro en pánico por dentro porque quiero que sea perfecto. Porque él es perfecto al momento de amarme y quiero demostrarle que siempre él valdrá la pena.
(Aunque sienta todo esto en la pancita que me entorpece cada vez que él viene y me toca).
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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