La diferencia entre él y yo, es que él siempre está rodeado de gente y le gusta que se rían de sus bromas, que lo noten, que lo halaguen, que lo admiren, le gusta tener una notoriedad en su ambiente, en su gente.
¿y yo?
Pues a mi me gusta pasar al costado de la gente, sin que me vean y, si alguien llega a notarme, que me tome bien fuerte de la manito para que no nos lleguemos a perder.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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