Amo esta libertad de amar a quien se me dé la gana, a mi familia, mi muchacho.
Amo esta libertad de estudiar algo que, a pesar que me estresa, me encanta.
Amo la libertad de salir a caminar sola, pasearme por donde guste, comprar lo que quiera o solo vitrinear.
Amo esta libertad de poder ser sin temor a ser juzgada.
Porque no me siento que se pueda juzgar, incluso si se hace puesto que me siento tan bien que no siento culpabilidad.
Me siento feliz con todo lo que tengo, con todo lo que amo.
Por favor, todo esto, quédese siempre.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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