Un día imaginé cómo sería tener un hijo con usted (es lo que pasa cuando tienes mucho tiempo para pensar, la cabeza formula ideas y más ideas y empiezas pensando en qué tatuaje te harías y terminas pensando en cómo sería tener un hijo con la persona que amas).
Sería perfectamente él….o ella. Sería un ser maravilloso con un alma guerrera, como la suya y bondadosa como la mía.
…Seguramente tendría su inteligencia y mi ingenio. Le gustaría leer porque a nosotros nos gusta leer y no le gustaría mucho estar con el celular 24/7.
Tal vez también tendría su manía de quedarse dormida en todos lados a todas horas, pero le salvaría su sentido de la responsabilidad y siempre despertaría a tiempo para hacer sus deberes. Le gustaría la música como a mí y tendría su don para venderle hielo a un esquimal, entonces le iría bien en los negocios. Imagino que tendría su sonrisa constante y mi timidez para sonreír, entonces sonreiría poquito y su sonrisa sería muy bonita, como la suya…
…Tendría quizás sus margaritas y tal vez mis ojos, tendría quizás su barbilla y mis manos…tendría sus travesuras y mi amor por el dibujo y los instrumentos musicales, tendría su felicidad y mi escritura, entonces le haríamos sonreír mucho y nunca estaría triste.
Como yo, tendría el afán por no rendirse y siempre intentaría hacer lo correcto.
Y si las cosas no le salieran tan bien, tendría, como usted, el don de olvidar lo que salió mal, buscar soluciones y recomenzar.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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