Quiero confesarle algo.
Algo que es tan loco como nosotros.
Quiero confesar que le quiero, que me gusta y que no me importaría enamorarme de usted.
Que le quiero con locura, esa que no entiende, pero que le gusta.
Hoy quiero gritar que amo la manera en la que me hace sentir, como si el mundo es demasiado poco para nosotros.
Quiero decirle que huiría con usted, sin pensarlo.
Y es que nadie me hizo sentir así.
Vino despacio, lentamente, como si pidiera permiso y al mismo tiempo me ordenara que le dejara entrar.
Me importa nada la gente, el que dirán e incluso nuestra edad.
Porque nadie me mantuvo deseando un futuro como usted.
Y eso, es lo que vine a confesar.
Chicos: Aprendan a tomar
Dejémonos de estupideces y alcemos las manos en un hito que pocas veces podremos repetir quienes nos sentimos bien en estos días de juerga. Parece obsoleto, pero despertar un 19 de septiembre a las 10 de la mañana sin caña es gracias única y exclusivamente a los secretos de los sabios, como tomar harta limonada para afirmar el estómago y 2 litros de rica agua de la llave antes de acostarse para despertar sin quejarse tanto. Obviamente, no hay que dedicarse solo a beber, también hay que picotear un poco antes. Aunque no sé por qué cuando ustedes lean esto ya habrán resucitado de una caña espantosa, no sin antes prometer a Dios y la Virgen que nunca más tomarán y ahora sí que sí empieza la dieta. Pude darle el secreto el 16 o el 17. ¿Porqué no lo hice? Los quería ver sufrir (una risa malévola sale de mi alma) Debe ser genial ser una aceituna nadando en ¿whisky?, ¿martini?, ¿con qué sirven la aceituna?. Debe ser genial nadar en licor, como esa canción de Aute, como ese sueño mojado que un...
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