Sueño con que el amor no se nos termine. Pienso en tu voz y me da miedo pensar que algún día no pueda escucharla otra vez. No sé si seremos eternos y no sé si estamos despiertos, pero te amaré con cada fibra de mi corazón hasta que el destino me permita hacerlo. Nunca me he imaginado de vieja pero me gustaría crecer a tu lado.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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