No eran sus ojos…
Era usted, todo usted.
Su sonrisa, esa manera tan cruel de despertar mi deseo… esa facilidad de abstraerme con un beso, esa delicadeza de hacerme sentir, suya, mío, humana.
si llenas todos tus vasos con la misma cantidad de agua, alguno de ellos terminará rebalsando.
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