¡Cómo me deja que le piense!
Pensar en usted no lo hago sola.
Pensar en usted es tenerle, como el desnudo cuerpo ante los besos, todo ante mí, entregado.
Siento cómo se da a mi memoria, cómo se rinde al amor al pensarle entre las luces tenues de mi habitación, al sentirme libre entre sus brazos, su gran consentimiento en la distancia.
Y más que consentir, más que entregarse, me ayuda, viene hasta mí, me enseña recuerdos en escorzo, me hace señas
con las delicias, vivas, del pasado, invitándome.
Me dice desde allá que hagamos lo que quiero —unirnos— al pensarle.
Y entramos por el beso que me entibia las manos, y pensamos en usted, los dos, yo sola.
Él.
Es un maníaco de los detalles y un psicópata enamorado de las cartas escritas a mano. Solía ser un hombre muy distinto a lo que es ahora, tiene una cultura rallante en la locura . Este individuo de ojos oscuros admite haberse enamorado de unadama que toca el piano cada noche y que, al igual que las mujeres que el solía enamorar, tiene mil virtudes y secretos bajo su vestido de gala. Él tiene millones de pecados, todos ellos, conocidos por nadie . Pero el sentimiento hacia ella tiñe la ciudad de una magia que ni siquiera la más roja de las pecadoras va a poder reemplazar jamás . Se apoyó suavemente sobre el cuerpo de su querida y, escondiendo el rostro en su pelo, recorrió su cuello y sus hombros ; ella se atrevió a sonreírle. Era tan tímida, tan dulce . Él sintió que su corazón ardía con fervor . Movido por un arrebato, la besó . -Tengo que ir - le susurró al oído. Él refunfuñó. Finalmente, consintió en dejarla ir. Se cubrió con las sábanas: sin ella, el frío era des
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