Era de esas personas que cuando se sentaba a mi lado me sujetaba la mano.
Me daba abrazos sorpresivos,si me veia triste retorcia su cara hasta hacerme sonreir,se culpaba de mis maldades y me culpaba de las suyas.
Me dejaba regalitos escondidos en lugares que sabia que yo tendria que revisar.
Nunca senti aprension ni soledad,pues sabia diferenciar entre un quedate y un ir.
Me enojaba para hacerme reir al instante.
Me llevaba en su espalda si llegaba el cansancio a mis piernas.
Me recordaba cuando yo no estaba.
Y con un abrazo me capturaba cuando nos volviamos a ver.
Era una de esas personitas que jamas...jamas voy a olvidar.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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