Brindo por mí, porque me lo merezco. Por haber creído ser una inútil mientras ayudaba a muchos, o fracasada teniendo tantos logros; por madrugadas llenas de insomnio; por esas noches llorando pensando en mi pasado y mi futuro; por las heridas que ya son cicatrices; por mis verdades sin revelar y por fingir alegría cuando en realidad me sentía vacía. Pero sobretodo, brindo porque ahora me siento con vida, sigo viva un año más a pesar de que muchas veces quise y traté de no estarlo.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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