El problema no está en creer o no en el amor, en los mensajes a la madrugada, en las sonrisas fugaces, en las promesas imposibles.
El problema está en no creer que haya alguien que podría elegirnos a nosotros frente a todos los demás.
si llenas todos tus vasos con la misma cantidad de agua, alguno de ellos terminará rebalsando.
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