Estoy tan orgullosa de mi enfermero.
Sé que me ayudará con el proceso de convertirme en una mejor intérprete bilingüe.
Una mejor mujer.
Todo va por los dos.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.

Comentarios
Publicar un comentario