Quedate con aquella persona que te permita ser como eres, con aquella que no tengas que aparentar, que no te deje riendo sola y te vea extraño por tus fuertes carcajadas, aquella que se ría junto a ti hasta que les duela el estómago.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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