Después de tantas caídas aprendí muchísimas cosas, cosas que pensé que ya conocía, cosas que alguna vez dije “no me importan”, y que me di cuenta que las necesito en mi vida. Cambié en muchos aspectos, para bien y para mal, pero aprendí a poner todo sobre una balanza y elegir lo que más me convenía. Busque amor, encontré amor, perdí amor, y ahora me doy cuenta, aprendí que lo demás es secundario. Aprendí que los amigos SI se cuentan con una mano y SI te sobran dedos. Aprendí a amar la vida, cada pequeña cosa y situación que habita en ella.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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