Aquí estoy al otro lado de la pantalla, con la ventana siempre emergente para ti, sea cual sea el proceso que nos toque vivir en el momento cualquiera de la vida que estemos.
Espera
Toda la noche le esperó, con el corazón prensado en los durmientes, en el sobresalto que vendrá a ser la memoria. Los silbatos estriaban la madrugada, entre la neblina él y el cansancio de los extranjeros. Nunca volví. Suspendido en el brillo de los ojos, quieto desde la estación de San Bernardo, observo los trenes que llegaban, de donde nunca partió mi regreso.
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