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Era tan seguro de sí que me intimidaba y me dejaba con miedo a hablar de más. Ni siquiera era capaz de terminar de recorrer su cuerpo con mi mirada cuando ya tenía sus curiosos y pequeños ojos sobre los míos, intentando saber que era lo que estaba viendo en él. Nada malo, me hubiera gustado decirle, pero no me salían las palabras. Por eso es que quizá me fijaba mejor en sus pestañas negras, cortas y tupidas, como si fuera una planta que crecía y terminaba por mostrarse ante todos en una pequeña aglomeración. A veces me gustaba cuando nos quedábamos solos y en silencio, él con su copa de vino entre los dedos. Le costaba estar sin esa copa y a mi me costaba estar sin él. De alguna manera, terminaba siempre buscándolo para decirle mis delirios de post-adolescente aunque no llegáramos a ninguna conclusión porque nunca detallo lo suficiente mis historias. Éramos más parecidos que distintos...
Me pregunto que habras dicho la primera vez que te preguntaron por mi…
Usted ha pasado más tiempo en mi corazón que en mi vida.
Sometimes people put up walls, not to keep others out, but to see who cares enough to break them down.
Quizás sólo necesitaba a alguien fuera de mi familia, que me diga que hago las cosas bien, que se enorgullezca y que me aliente cuando siento que no puedo.
Yo sólo quiero ser la persona que usted recuerde a las 3 am.
Being told you’re appreciated is one of the simplest yet incredibly uplifting things you can ever hear.