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Resumiré mi 2015 en una frase: Un maravilloso caos, el mejor hasta el momento. Me hacía falta algo así. Fue lejos el año de cambios más drásticos de toda mi vida. Y recibo mi 2016 sujetada de la mano de un hombre que no planeo dejar ir y sé que no me dejará ir tampoco. Con mi familia a mi lado y muchas experiencias que están esperando su momento para presentarse. Gracias 2015 por haberme enseñado tanto.
Estúpido es creer que el regalo está dentro del paquete, sino está en las manos que lo entregan.
Te dije que siempre estaría para ti y aquí estoy (aunque me haya tardado llegar).
Haz lo que hiciste al comienzo de tu relación y nunca tendrá final.
Amo verle a mi lado y pensar "valió la pena esperar tanto".
Desde pequeña, siempre indagó el sentido de la vida. Pasaba horas, días y noches encerrada en la biblioteca leyendo cualquier libro que contuviera aunque sea algún detalle sobre cómo lograr esa sensación de felicidad absoluta. Lo que aprendía no era tanto sobre el camino para llegar, sino de lo que pasaba cuando uno ya se topaba con ella: con la sonrisa eterna, la risa ineludible, y el amor en todo orden de la vida. Pero no llegaba a dar con la receta extraordinaria. Los años fueron pasando, y se fue yendo ese amor por la aventura, por el vivir y por el conocer; y solo quedo una joven desencantada, de mirada apagada y distante, con hábitos grises. Hasta el día en que ese chico de cabello negro y margaritas le pidió pasar la vida juntos. Ella lo vió y supo que esos meses enteros dentro de la biblioteca no sirvieron para nada, que la búsqueda la venia haciendo en el sitio equivocado. El sentido de la vida, carcajeó, nadie puede escribirlo, ni reproducirlo, porque nadie puede enseñarlo. ...
Recuerdo esa vez que dijiste cosas tan bonitas sobre mi, cuando no lo pedí ni era tu obligación. Me vi un segundo a través de tus ojos, y me sentí bien conmigo misma por primera vez.