Ayer, después de veinte días sin saber de ti me dio por buscarte, quería preguntarte «¿por qué?» Miré a lo lejos tu luz encendida. Te imaginé leyendo, tranquilo, con tu barba a medio crecer y ya sin rastro de mí en tu pecho. No me atreví a tocar.
si llenas todos tus vasos con la misma cantidad de agua, alguno de ellos terminará rebalsando.
Comentarios
Publicar un comentario